Por Laca Mita. 

Acaba de terminar el despacho de Ramón Ulloa que se corta abruptamente cuando una veintena -así lo dijo él- de manifestantes toma la cámara para pedir la libertad de la machi Linconao. Un celular está pendiente de eso. Está esperando que Ulloa, aquel servil lamebotas del siniestro Andrónico Luksic, diga algo que compruebe su total sumisión al empresariado y demuestre por fin que los medios masivos ocultan la verdad de lo que pasa en Chiloé, en el país y la galaxia entera, alineando al pueblo con mentiras pauteadas por el Gobierno y la clase rica del país. Una chica de pelo verde le enrrostra al periodista que Canal 13 miente, que no hay objetividad en la información y que todo, toda la verdad, está en el irrebatible Youtube.

#NIUNAMENOS. Sí, pero...

#NIUNAMENOS. Sí, pero…

Esa niña de pelo verde es parte del lamentable 2016. Un montón de bonitas causas sin ni un mínimo de trasfondo serio.
Si los movimientos sociales tienen un mal aliado son muchos de los que defienden sus banderas, pero lo hacen pésimo. La principal culpa se la echan a los medios, que ocultan tantas verdades según ellos. Hasta un niño podría buscar en Google News la palabra «Linconao» para saber lo de la machi, lo de los comuneros asesinados por Carabineros y otros etcéteras en los mismos medios (La Tercera, Canal 13, Cooperativa) que tanto mienten.
No, pero ellos no saben, porque no se informan en esos medios del fascismo ¿cachai? Se aleonan igual que un robot: leen gamba, noesnalaferia o El Ciudadano y en serio -en serio- creen que ahí está todo lo que les ocultan. Para qué darse la paja de comprobar si lo que les están diciendo es cierto: si me lo dicen ellos, debe ser verdad. Y de ahí salen con una burda conciencia social de escritorio que llena las páginas de comentarios que no mueven ni un milímetro del sistema neoliberal. ¿En serio creen que los Luksic o los Angelini van a pedir estatizar sus empresas por un hashtag? Esa es pura ingenuidad.
Podríamos preguntarles a tantos miles de héroes de computador si participaron en los cabildos de la Nueva Constitución. Era una tremenda oportunidad para darle validez a las ideas y acabar con las AFP, desprivatizar el agua o la luz, pero con raja fueron 230 mil personas, el 1,4% de los chilenos. Probablemente alguno saldrá con «esa weá no es verdad hermano, si lo está organizando la Bachelé, tienen too cocinao ya». ¿Dónde se traduce en algo real todo lo que se ha marchado en la calle si a la primera posibilidad de meterse en algo concreto ya lo funaron?

MARCHAS CONTRA LA VIOLENCIA. Injustamente se han aprovechado del mensaje.

MARCHAS CONTRA LA VIOLENCIA. Injustamente se han aprovechado del mensaje.

El pensamiento crítico no se trata de cuestionar todo porque sí. El pensamiento crítico es flexible, no un uniforme gris. Pero la masa termina compartiendo ideas y reflexiones que ni siquiera son suyas, sino de otro que les dijo que debe ser así porque está bien. Lo ponen en sus muros y sus timelines porque todo su círculo lo está haciendo. Necesitan ser parte de algo. Sentirse, al menos, parte de la solución y no del problema. Que sepan que tienen conciencia.
Pero no solucionan nada.
Tiempo atrás, miles de personas salieron a las calles en las marchas del #niunamenos, protesta que buscaba -en un inicio- frenar la violencia hacia la mujer, a propósito del sanguinario asesinato de una chica en Argentina. El discurso se masificó por redes sociales, pero mutando en casos específicos, como el compadre que estaba semidesnudo con una pancarta. Mujeres que denunciaban la violencia de género en sus muros hacían comentarios de lo rico que estaba el tipo y las ganas que tenían de violarlo. Así, violarlo.
El problema es que pareciera que no hubo un derecho a buscar matices del tema. El #niunamenos, legítimo de forma y fondo, fue acaparado de paso la verborrea violentista de un ejército de observadores de comentarios en Emol, buscando uno por uno a quien pensara lo contrario al tema del día para enrrostrarle lo criminal, violento y potencial asesino de mujeres que es. Cristóbal Briceño tiene razón. ¿Acaso un psicópata va a dejar de matar a alguien por un hashtag?
Se podría decir que la idea del #niunamenos es crear conciencia de la violencia hacia el género femenino. Perfecto, pase. Pero la conciencia se trata de criar a nuestros hijos con respeto por ambos géneros, desnaturalizando los roles que el machismo le ha asignado a hombres y mujeres hasta ahora. Es difícil explicarle a una niña de seis años un rayado como “macho bueno macho muerto”.

TE PILLAMOS PO COMPADRE. A Emilio Sutherland le achacan que no dispara contra los peces gordos. Ni saben que para eso está "Contacto".

TE PILLAMOS PO COMPADRE. A Emilio Sutherland le achacan que no dispara contra los peces gordos. ¿Vieron «Contacto»?

Mucho es cierto. El machismo es el que obliga a que todos los hombres debamos cortejarlas, enamorarlas y más encima responder en la cama. El machismo es el que permite que tengamos que escuchar odas a la violencia como “a muchos les gustaría estar en tu posición ahora”, cuando el hombre sencillamente no quiere tener sexo. El machismo es también responsable que muchas de las mujeres que escribieron #niunamenos en todos lados sean capaces de tratar de “poco hombre” a un ser humano, como si un hombre tuviera que muy serlo, reafirmando las mismas relaciones asimétricas que se reclaman. Las mujeres que se han aprovechado de su condición se terminan disfrazando de un neo feminismo hipócrita y oportunista.
La generalización es el error. Utilizar el #niunamenos, una noble intención de terminar la violencia de género, para creer que con ello se tiene toda la razón, es demostrar la inútil miopia de creer que todo es blanco y negro, desmereciendo la existencia de grises en medio. Los casos de violencia de género son reales, pero puntuales. Los privilegios de género existen, pero ocurre en ambos sexos y se lucha por disminuirlos. Un hashtag como #niunamenos jamás se va a volver práctico en la vida real hasta que no termine la odiosa e ilógica creencia de querer uniformar a las personas con una sola idea, sin derecho al pero.
Los movimientos sociales y todo lo que se ha luchado va a lograr avances cuando la organización popular sea algo serio y no un largo comentario en noesnalaferia sintiéndose Fidel. Si el 2017 los miles de niñas de pelo verde no tienen un puto ánimo de ser sensatos, va a pasar otra generación más logrando migajas disfrazadas de conquistas sociales. De hecho, que los fascistas de computador sigan sintiéndose representantes de esos anhelos significa que hemos hecho pésimo las cosas.

Un buen primer paso sería aceptar que nadie tiene razón. Ni yo.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.