Millones de chilenos vacilaron el delirante baile ruso del Hard Bass durante los primeros años de la década. En las calles, en las veredas y en las playas, el recuerdo late con cierta fuerza en la memoria de los organizadores que relatan qué era lo esencial para un hard bass: tener ganas de huevear. A veces, daban lástima. A ocho años, los ex jóvenes transgresores cuentan qué se siente estar pasado de moda. 

Por Ángel Guzmán.

Biografías memorables, incomprendidas, inéditas y absurdas. Son características de personas que hace siete años recorrían más de cinco kilómetros de ciudad por la diversión; por salir de la rutina, para sacar más personalidad y por el sentimiento y la locura.

El Hard Bass expresaba música electrónica extraída de barrios marginales de Rusia, que desembocó en una juventud chilena desatada que iniciaba una chispeante revolución en 2011, la cual se tradujo en la gratuidad que tienen algunos cabros en la universidad. Estos hombres, los hardbasseros, fueron un ingrediente al margen de eso, ya que sólo expresaron locura o quizás nada.

Max Acevedo (25), exorganizador de Hard Bass en Iquique ríe cuando le preguntan si eso era una pasión. Entre bromas, parece estar seguro de haber vivido algo así; no se avergüenza, en verdad lo sintió, el hueveo de salir con máscaras a bailar por las calles realmente lo impactó en su vida actual como productor de bandas musicales y eventos, además de vendedor de productos para el pelo.

-Yo era el productor, el que organizaba, hacía los flayers, grababa, decía la hora, delegaba cargos: hueones preocupados de si estaban los pacos o guardias, hueones como para calmarnos o salir arrancando, el hueón de la música. Uno llevaba más máscaras, porque era típico que llegaban hueones sin máscara. Si éramos un grupo organizado y habían sus reglas, fuimos conocidos dentro de Chile- cuenta Max, quien formó parte del grupo Alpha Cinco de Hard Bass. El Alpha Uno lógicamente era de Santiago.

¿Qué signicó este paso en las biografías de miles de chilenos que compraron máscaras de luca para salir a bailar y distenderse en las calles sin ninguna razón? ¿Cuál era la verdadera magia del Hard Bass como un imán de delirantes? ¿Por qué no fueron infinitas las ganas de bailar ridículamente?

La respuesta no es nada más que la nostalgia, porque eran jóvenes y probaron la diversión de esa música y baile; eran las primeras formas de organizarse con redes sociales; varios no tenían nada más que una vida de ocio, ¿o no?

-El primer Hard Bass fue en Plaza Prat, fueron mas de 30 personas y el segundo por Skate Park de Iquique, están los videos en Youtube y el tercero fue fallido, que fue un Hard Bass por la educación y fueron como seis hueones. Ese fue el último y fracasó porque el público que iba era gente con tiempo libre y que quería puro huevear no más. Yo iba en la nocturna y tenía la tarde libre para hacer puras hueás, y los cabros que iban eran skaters que no hacían ni una hueá o cabros que habían salido del colegio y no estaban ni ahí.

Amistades, drogas, minas y risas. Eso trajo el Hard Bass a esta juventud en búsqueda de nada, porque en un sentido práctico Hard Bass vendría siendo como cualquier deporte o pasión: no lleva a nada en realidad, se sentía porque sí y era necesario a nivel de vida.

EL PODER DE LA LOCURA

¿Qué dicen las letras de Hard Bass? “Puta. que es puro hueveo y salir de la rutina”, decía en 2011 Dante (23), ex organizador de Hard Bass en Calama, ciudad donde su cuerpo aguantó más de 20 encuentros (con 93 personas el más masivo), inventando recorridos, preocupándose y tomándose con seriedad este asunto.

Actualmente Dante se dedica a la pastelería y no tiene dramas para llevar su clásica máscara de Scream a la cocina, y ponerse a hardbassear: bailar levantando dos veces un pie y luego una vez otro (izquierda o derecha da lo mismo), a la vez moviendo las manos con los meñiques y pulgares extendidos. Mientras lo hace otra persona usa instrumentos de repostería y le pregunta por qué perdía su vida en eso.

En aquella época Dante tenía un partner, Cristian Alfaro o Cososo (23), a quien su mamá le decía “¡Vas a puro huevear!” apenas salía de la casa con su máscara de lobo gris que se parecía a su perro.

-Me gustaba ir porque era algo para salir de la rutina, ya que en Calama no hay mucho que hacer, ¿y hacer el ridículo con amigos a quién no le gusta? Jajá. Pero en fin, era una moda, como toda moda le iba a llegar su momento de terminar- dice Cososo.

HARD BASS CALAMA. Las juntas se organizaban por Facebook y después se iban al centro a hardbassear.

El asunto tenía algo de seriedad para Cososo y Dante que craneaban todos los circuitos. Incluso elaboraban estadísticas entre los eventos que lideraban. ¿Qué ganaron con eso? Nada, como la mayoría de los que alguna vez fueron a un Hard Bass.

-Bueno hoy en mi vida trabajo como preparador mecánico y por el momento sólo eso, ya que estoy en proceso de titulación, cuando estaba en Hard Bass sólo estudiaba, estaba en la media- comenta Cososo.

Uno que ganó fama y un apodo fue Cristopher Albanez de 21 años y también de Calama, el Urco. Le pusieron así porque en el primer Hard Bass mandó un saludo a la gente de caleta Urco y, como los videos eran populares y los iban viendo semana a semana, se quedó con ese sobrenombre que aún usa. Comienza la entrevista en su casa y se agarra a gritos con su madre:

-Oye tení que correr eso de ahí- dice imperativa su mamá, apuntando con el mentón un refrigerador-. Aprovecha que son hartos.

-¡Oye qué si estoy haciendo una entrevista, estoy aprovechando mi fama!- responde Urco, tocando su pelo que esta vez no tiene keratina como aparece en su Instagram.

-¿Cómo era la gente que iba a los Hard Bass, tenían gustos similares a los tuyos?

-Nada hueón, todos iban a huevear nomás y después se terminaban drogando todos, yo no porque tenía trece años.

-¿Cuál era tu rol en los Hard Bass?

-Qué es ahueonao éste que saca fotos- le dice Urco al fotógrafo.

-Contesta poh culiao- replica el gráfico.

-Oye tienen que correr el refri- ordena nuevamente la mamá del entrevistado, lo que obliga el traslado del electrodoméstico entre todos.

-¿Qué pasó con tu máscara de nariz larga de Slikpnot que usabas?

-Ah no sé, esa la había hecho el Cristian, el Cososo y yo me la puse no más.

-¿A cuántos Hard Bass fuiste y por qué te pusieron Urco?

-Fui a unos diez Hard Bass y fue la zorra porque ahí me pusieron mi apodo, Urco, fue la zorra, fue tu culpa. Yo decía ‘¡un saludo para la gente de Urco!’

-¿Algo que agregar?

-Nah, que Hard Bass es una mierda.

PASADO Y PRESENTE. A Cristopher Albanez, alias Urco, le apasionaba el Hard Bass cuando tenía 13 años. Hoy dice que es una mierda.

Tanto Cososo, Max, Dante, Urco y Cristian Casas-Cordero, de quien hablaremos ahora, concuerdan que el Hard Bass fue una diversión pasajera. Casas- Cordero en ese tiempo iba al liceo y ahora estudia Ingeniería en Informática, trabaja en el negocio de su papá y se la pasa bailando Pereré de Ivette Sangalo en sus ratos libres.

-El Hard Bass era algo fuera de lo normal, además el uso de la máscara evitaba mostrar mi rostro, permitiendo sacar más personalidad. Me gustaba porque me reunía con mis amigos y a veces la gente cuando nos veía bailar se ponía reír o simplemente nos miraban con lástima. A veces nos encontrábamos con gente de situación de calle y se hacían parte del grupo, como también nos seguían hartos perros y así nos sentíamos escoltados- rememora de esos tiempos en Calama.

Casas-Cordero en su primer Hard Bass usó la clásica máscara de luca, luego una de Anonymous y finalmente una de paloma de látex que vendió.

-En mi caso no era una pasión el Hard Bass, pero muchos yo creo se sienten orgullosos de haberlo vivido, demás que lo contarán como anécdota a futuro a sus cagás de hijos. Después ya aburría, porque lo hacían muy seguido, hacían juntas todas las semanas y daba flojera asistir- dice Casas-Cordero.

EDUCACIÓN

A nivel nacional el movimiento Hard Bass se cruzó con el de la gratuidad en la educación, lo que generó una extraña fusión que resultó ser un pésimo Gogeta: Los Hard Bass por la Educación. Era lo mismo, pero con pancartas alusivas a la causa estudiantil.

Max Acevedo, alias Gato, hoy ayuda a su papá en el negocio familiar de Iquique, donde son una especie de magnates de los productos para el pelo.

Para varios fue un éxito en facultades y calles; para otros un rotundo fracaso que significó el ocaso del sentido del Hard Bass. De hecho el último evento de Max Acevedo fue uno por la educación. Recuerda:

-El Hard Bass igual era algo que rompía el esquema, más que algo contestatario y eso de dejar un mensaje con la hueá. Lo hacíamos para romper el esquema y que la gente quede pa’l pico y más que nada lo pasábamos bien cachai, nos divertíamos, hueveábamos, éramos caleta de hueones.

Así es la vida, así es el Hard Bass, así es la nostalgia por algo tan pulento que difícilmente vuelva a las calles, donde ya fue reemplazado por gente imitando grupos asiáticos o cualquier otra cosa.

-Por el Hard Bass aprendí a organizar y producir algo masivo, y de ahí empecé a pescar el vuelo para producir eventos y eso me dio el poder y los contactos para trabajar ahora. He traído bandas de Santiago a Iquique, traje la mejor banda del rock del año que es Adelaida y sigo produciendo bandas, ahora estoy gestionando un tour por Sudamérica con la banda Caminos- resume Acevedo con nostalgia, tratando de recordar dónde quedó su máscara de gato que usaba en los Hard Bass.

En nuestra edición papel digital revisa el presente de estos hardbasseros.

 

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