Pocos saben en su universidad que su cara ha estado en emulsionados y shampoos de miles de casas en todo Chile. Pero para ella no es tema. Sólo su mamá y algunos amigos saben que Camila M. es uno de los íconos publicitarios más reconocidos de las últimas décadas. La guagua de Simond’s habla, a los 25 años, de cómo ha sido la vida mirándose en un cartel.

Por Cristopher Andrade. Ilustración, Ignacio Mandiola.

Es de contextura delgada, altura media, pelo largo, liso y castaño, actitud apacible y unos intensos ojos azules. A Camila M., de actuales 25 años, no la andan parando en la calle para preguntarle si la han visto antes alguna vez. En una concurrida universidad de Santiago, su presencia pasa piola. Se habla lo que se habla en una universidad: temas de actualidad, del clima, de lo difícil que estuvo la prueba, de que mejor vamos a tomarnos un cafecito. Nadie habla de Camila, aunque su cara está impresa en cientos de miles de lugares a lo largo de todo el país y es uno de los íconos más reconocibles de la publicidad durante los últimos 25 años.

Nadie habla de ella porque su cara ha cambiado, quizás difícil de reconocer en la calle. La fotografía de su rostro fue tomada en 1993, cuando ella tenía 11 meses de edad y pasó a ser la guagua que está impresa en todos los productos de Simond’s, empresa dedicada a la cosmetología y productos de bebé. En emulsionados, shampoos sin lágrimas, tetes o mamaderas, los ojos azules, grandes y penetrantes de Camila están en todas las farmacias del país. Esos ojos son los que dan cierta pista de que Camila pudo haber estado en algún aviso publicitario.

Pero nadie habla de Camila.

Debe ser porque sólo su familia y sus amigos más cercanos lo saben.

UNA GUAGUA FAMOSA
Ha sido un año intenso para Camila. Sus días transitan entre el campus San Joaquín de la Universidad Católica y el colegio donde realiza su práctica profesional para convertirse en profesora de historia. No pasa todo el día pensando en que su cara está en los baños y clósets de medio Chile. Lo recuerda como algo gracioso y ya.

-Antes de mí hubo otra guagua. Yo renové esa imagen y desde ahí he sido la cara visible de la marca, para mí siempre ha sido chistoso ver los videos y las fotos, fuera de eso no era de gran relevancia. Crecí con esto, ha sido algo integrado en mi vida.

La mamá de Camila se encarga de recordarle a menudo a ella, y a la familia en general, que es la guagua de Simond’s. En navidades o fechas importantes que recuerden algo, Paulina comparte los videos de esa época, cuando su hija era una estrella de la publicidad sin tener la más mínima idea de que lo era. Camila cree que su condición de hija única hizo que la personalidad de su mamá haya ayudado a sentirse reconocida como lo más valioso de su vida.

-Mi madre es una mamá chocha, tiene esa personalidad especial de estar orgullosa de mí… ella piensa ‘si alguien quiere mirar a mi hija, mírenla, porque es lo mejor que he hecho en mi vida’.

Su mamá no mostraría las fotos y videos si no fuera por el puro azar de un aburrido día de 1993, cuando no había nada que hacer en la casa.

-Fuera de cuidar a la Camila me aburría en la casa, entonces salía harto con ella. Un día estaba paseándome en un mall con ella en coche cuando de repente se nos acerca un señor que empezó a elogiar a la Camila. ‘Qué guagua más linda’, me decía.

El señor resultó ser de una agencia de publicidad que justo andaba captando guaguas para hacer comerciales y fotografías. Le comentó que su bebé era ideal para hacer publicidad. La mamá le dijo que no, que no le interesaba, que ninguna posibilidad. El ejecutivo le entregó su tarjeta a sabiendas que para la mujer no era tema ver la imagen de su hija transformada en promoción de algún producto.

Pero realmente no había nada que hacer en la casa. Más por aburrimiento que por convicción, Paulina marcó el teléfono impreso en la tarjeta una semana después de toparse al sujeto de la agencia en el mall. La voz al otro lado de la línea le propuso ir a un estudio fotográfico con la guagua.

Ella fue. Click, click. Disparo, flash. ¡Click! Listo.

El asunto quedó hasta ahí.

SE BUSCAN GUAGUAS
¡Riiiiing…! ¡Riiiiing!

Era el teléfono de la casa de la madre de Camila. Habían pasado dos meses ya desde la sesión de fotos que le habían tomado a su guagua, y justo llamaban de la agencia.

-Me dijeron que la Camila había quedado seleccionada en una terna de varias guaguas, pero que a los dueños del laboratorio Durandin les encantaban sus fotos, así que me dijeron que lo más probable es que terminarían inclinándose por ella y que necesitarían verla para más fotos de prueba.

El rostro de la bebé causó sensación y los ejecutivos le comentaron, una semana después, que la guagua no sólo sería parte de una campaña publicitaria, sino que se transformaría en su imagen corporativa. Palabras mayores. Como Ronald Mac Donald, el conejo del Trix o el negro del confort Noble, Camila M. iba a quedar inmortalizada como imagen de Simond’s.

-Ellos querían que la guagua fuese la imagen corporativa de los productos, así que puse mis términos respecto del proceso del comercial y accedí a que se hiciera- dice.

Si hace más de veinte años las agencias de publicidad andaban buscando guaguas para nuevos anuncios de maneras tan azarosas como acudir a un centro comercial a ver qué se conseguía, hoy el panorama de diferente. Pamela Fenner es dueña y gerente de la productora Fenner Casting, y dice que los castings de bebés y niños se repletan de madres ansiosas de ver a sus guaguas en una foto o en la tele.

-Son especiales los castings de guaguas. Se llenan, las mamás son muy chochas con esto- dice.

En Casting Point, otra empresa que recluta modelos, llegan cincuenta postulantes cuando necesitan bebés. Pero aunque elijan con cuidado las guaguas que les parecen más aptas, después tienen que pasar el filtro de la agencia de publicidad y, finalmente, la marca. Ahí hay unos “babywranglers”, encargados de que los bebés jueguen y se relajen mientras se graban los comerciales. Literalmente, son entretenedores de guaguas.

El proceso de selección dependerá de varias cosas: que el bebé sonría, que sea desapegado de su mamá y que cumpla con cierto fenotipo exigido por el cliente.

-Nosotros trabajamos con muchas marcas y no todas son chilenas, si es un producto para Perú o Colombia buscamos guaguas más castañas. Para Chile son más rubias porque la publicidad es aspiracional, entonces buscamos de acuerdo a lo que se necesite, según la marca es el color de la guagüita- dice Luis Velásquez, director de la productora Casting Point.

NIÑA ESTRELLA
En la casa hay varios recortes donde salió Camila, en su tiempo dedicado a la publicidad. Hizo campañas para Din, Falabella, Disney y un comercial del día del padre que se hizo para Ripley. A pesar que en los otros comerciales Camila no llegó a ser tan reconocida como en su papel “oficial” de la guagua Simond´s, en su círculo familiar siempre le recordaron su participación y exposición siendo pequeña.

-Era un accesorio, comúnmente la guagua es parte de la representación de una familia tipo, y ahí estaba yo- dice la ex bebé. Varias veces se ha topado consigo misma: en camiones, en los productos, desde el Puente Balmaceda, mirando hacia la ruta 5, durante años estuvo la cara de Camila con el logo de Simond’s. Ahora hay otra guagua en su lugar.

La historia de la bebé de los avisos terminó cuando ya era una niña y tenía 12. La llevaron a una agencia de modelos que captaba futuros rostros publicitarios, pero ya con uso de razón, supo que no era lo suyo.

-Tuve que modelar para veinte personas, todas mirándose fijamente. Me sentí súper inhibida por toda la circunstancia, me incomodaba la situación.

A Camila le da risa verse y aunque nunca le molestó crecer siendo una guagua famosa, sí lo era el hacerlo de nuevo. Por eso, dice, si uno busca videos suyos no los va a encontrar y, como era guagua, nunca sintió tanta exposición. Aparte, como en esa época no habían redes sociales, nunca nadie supo la identidad de aquel bebé. Salvo su familia y círculo de amistades, este dato curioso pasó desapercibido para quienes la rodeaban. Y Camila se siente cómoda con eso.

En 2010, alguien hizo un grupo en Facebook porque le llamó la atención la cara de la guagua de Simond’s con la siguiente descripción: “Todos los chilenos, si alguna vez hemos subido la pirámide, hemos visto el cartel de simonds… desde que tengo memoria está en ese cartel la foto de la misma guagua, que hoy en día debe tener cm 25 años!! Jaajaja”.

Una amiga fue una de las pocas personas que posteó en el grupo. “WUAJAJAJAJAJAJA! Antes de hacer grupos informate bien PORFA!”, decía.

Por esos días, Camila apenas iba a cumplir 18.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.